CASO TREVI ANDRADE

Presidente y Director General
Lic. Mario Vazquez Raña
Director
Javier H. Contreras
Coordinador
Roberto Alvarado Gates

Hoy es Viernes 6 de Agosto de 2004  

  Local

EL HERALDO de Chihuahua - Revelan cómo las seducía Andrade  

Llega nuevo libro de la vida de Sergio Andrade

Revelan cómo las
seducía Andrade

* Los padres las dejaron solas con el lobo feroz

PATRICIA MAYORGA ORDOÑEZ
Sergio Andrade fue un niño genio, no sólo su desarrollo intelectual fue precoz, también su desarrollo fisiológico, psicológico y emocional, ya que a los siete años jugueteaba sexualmente con su prima que tenía trece.

Esa condición del exproductor, así como el trato frío y exigente que recibía de su madre, según comentó él mismo a Claudia de Icaza en su publicación reciente "Amarga seducción, la verdadera historia de Sergio Andrade y sus caperucitas", la presencia y ausencias de un padre alcohólico, marcaron la infancia consecuentemente la vida de Andrade, quien vivió con carencias económicas en su niñez.

La situación llevó a un psicólogo, amigo de su mamá, a advertirle los pros y los contras de haber parido prácticamente a un geniecito, "el manejo de un chico así es de cuidado, podría llegar a tener problemas de comunicación, identificación, socialización y adaptación".

"Yo siempre fui alumno muy aplicado, un niño de diez de calificación; llegar con un nueve en mi boleta desataba la ira de mis padres, volaban platos, sillas por toda la casa", explica Sergio a Claudia.

Respecto a su hermano, el senador Eduardo Andrade Sánchez, externa su decepción, porque consideraba que haría todo por apoyarlo y según su opinión, pudo más el miedo y su trabajo que su sangre.

Y es que desde pequeños existió esa rivalidad, porque los dos fueron niños con coeficiente intelectual muy elevado. El senador es siete años mayor que Sergio y cuando éste nació, aquél vio en su hermano un enemigo.

Claudia de Icaza muestra a Sergio como un lobo feroz moderno y le da las características de "un personaje ávido de placer, inmerso en el vacío, corruptor de menores, padre de decenas de niños, organizador de orgías sin precedentes, vampiro que se nutre de frágiles jovencitas"; a las jóvenes que pertenecieron al clan las denomina caperucitas, ya que "sus descuidados padres las han abandonado a su suerte, el lobo las despoja de las capas rojas para ultrajarlas...se juntaron el hambre y las ganas de comer", reitera una y otra vez.

Cuestiona la periodista de espectáculos: "¿Quién alimentó al monstruo depredador? ¿quién lo mantuvo vivo?...Hubo negligencia por parte de los padres" (de las jóvenes que integraron el clan).

En doce capítulos relata cómo fue y ha sido la vida de Andrade, da a conocer que la mamá de ésta, doña Justina, espera justicia de las autoridades chihuahuenses, ya que reconoce que su hijo no es un santo, pero no está de acuerdo con el trato que se le ha dado en los medios, como uno de los peores criminales.

La información que dio a conocer la recabó durante tres años y pricipalmente presenta diálogos con Sergio Andrade realizado por internet, por el correo de conocidos de Sergio, como Silvia Beeg, amiga del exrepresentante artístico, uno de los mejors productores musicales y más solicitados del país, de los más admirados.

UNA INFANCIA QUE LO MARCO

Doña Justina era una mamá de un genio y en esa época no había tanta información y apoyo como ahora para esos menores, ella carecía de capacidad de afrontar el manejo de un chico con un coeficiente intelectual fuera de los parámetros normales, así como los otros aspectos, según aporta De Icaza.

Comenta que fue un alumno "atiborrado de premios, primeros lugares en concursos, vestido siempre de un blanco pulcrísimo, que estaba obligado a conservar hasta llegar a casa, donde doña Justina daba órdenes de general".

Comenta Sergio: "Yo siempre fui un alumno muy aplicado, un niño de diez de calificación; llegar con un nueve en mi boleta desataba la ira de mis padres, volaban platos, sillas por toda la casa. Esa actitud fría y desaprobatoria de los dos me lastimó mucho; en ese sentido mi madre no era conciliadora sino tajante y dura en sus decisiones: 'Aquí tienes casa y comida, tu única obligación es traer un diez de calificación, y si no lo entiendes, pero para tí'".

La autora da a conocer que Sergio a los tres años de edad ya declamaba compelta "La raza de bronce" de Amado Nervo; a los ocho jugaba ajedrez, a los once desarrollaba experimentos ayudado por libros de química de nivel preparatoria; a los trece se dedicó a estudiar los principios de la óptica con lentes viejos, con los que contruía sus propios telescopios.

"Esta situación llevó a un psicólogo, amigo de su mamá, advertirle los pros y los contras de haber parido prácticamente a un geniecito. 'El manejo de un chico así es de cuidado, podría llegar a tener problemas de comunicación, identificación, socialización y adaptación' como para haber ocurrido, convirtiéndose en un problema en manos de una madre incapaz de afrontar una situación de esta naturaleza".

¿COMO REACCIONA SU MAMA ANTE LA SITUACION DE SU HIJO?

La señora Justina, recuerda Claudia, fue representada en un programa de espectáculos "bajo el mismo matiz siniestro que rodeaba a su hijo en el momento en que se desató el escándalo. Siempre hermética, ocultando su postura errática, esa imagen transmitida por una televisora confundió", asegura.

Para obtener fotografías e ilustrar la niñez de Sergio, Claudia de Icaza dialogó con la señora Sánchez y comparte: "La supuse cortante, inaccesible a cualquier diálogo conmigo, máxime siendo periodista. Nada más lejano. La primera sonrisa en su rostro apareció en cuanto me mostró las fotos de Sergio a la edad de cinco o seis años disfrazado de vaquero...igual y esa educación victoriana empleada por sus padres le hizo ver su infancia bajo otra óptica (a Sergio), sin que hubiera sido necesariamente así.

Reservada, platicó conmigo por espacio de veinte minutos que debí aprovechar para abundar en su sentir y parecer sobre la crítica situación de su hijo. Me sorprendió al decirme:

"Yo jamás he dicho que mi hijo sea un santo, en lo que no estoy de aucerdo es en la forma en que se le ha tratado, como si fuera el peor de los criminales. Sólo espero que las autoridades hagan su trabajo con justicia... No pido más que eso ¿sabe señorita? Me gustaría hablar con los periodistas como estoy hablando con usted, me han buscado, pero quiero que entiendan que ya no tengo edad para defenderme de preguntas capciosas que no estoy en posibilidades de responder".

- ¿Hace cuánto tiempo que no veía a Sergio?

"Un poco más de cuatro años".

- ¿Cómo lo vio ahora que estuvo en Chihuahua?

"Yo lo vi bien, lo importante es que lo vi, ya había perdido la esperanza de hacerlo".

- ¿Tiene contacto con alguno de sus nietos?

"Con el mayor que ya tiene 29 años y con Sofía".

Y se soltó platicando de ellos como cualquier abuela que se refiere a sus nietos en tono cariñoso, detallando tal o cual cosa, sintiéndose orgullosa, así como abierta y atenta a la opinión que le externé sobre Sergio, señalándole además los errores en los que pensaba había incurrido, incluído el delito de estupro presuntamente cometido contra Karina.

Me escuchó en silencio y sé que comprendió mi postura como periodista y lo que en mí estaba aportar con relación a la historia que fue planteada en un principio. Sin que haya sido propiamente una entrevista (porque no lo fue) lo que traté como ella me dejó claras muchas cosas. La más importante: asume que su hijo no es ningún santo, pero pide un trato justo y una sentencia pegada a derecho; su pronta libertad para poder encargarse de la manutención de tantos hijos; y que su talento como músico no llegue a truncarse por este difícil episodio de su vida por los errores cometidos.

Llana, franca, abierta, sin recelos al exponérmelo, mostrando apenas una leve esperanza, sin dejar de imprimir un tono cálido en sus palabras como toda madre al referirse a quien un día parió y sin imaginarlo en un futuro satanizado por medio mundo.

Personas allegadas al entorno familiar de los Andrade, comentaron a Claudia que lo recuerdan como un niño sin el menor problema, siempre bajo el cuidado escrupuloso de la mamá, y una compañera de estudios en la infancia le comentó:

"Me acuerdo de él y de su mamá, porque vivíamos en la colonia Clavería; siempre andaban juntos, esperando el camión que los dejaba a las puertas de la escuela. Como nosotros sí teníamos carro, las veces que podíamos les dábamos un aventón. Sergio era un niño gordito, muy callado, igual que su mamá, pero sí, muy educados y muy propios".

LA ADOLESCENCIA DE SERGIO

La óptica de Andrade con relación a diferentes etapas de su vida, impacta por la agudeza con que revela ciertas características personales, considera la autora del libro.

Sergio le revela: "Hasta antes de mi adolescencia fui un niño hablador, noviero, bailador de twist y rock...Por alguna misteriosa razón, justo al llegar a la adolescencia me volví absolutamente retraído, callado, atormentado con la idea de una muerte prematura. Tímido, incapaz de comunicarme abiertamente con el sexo opuesto, inseguro de mi atractivo físico, penoso y más que nunca solitario..."

Asume De Icaza que fue "un adolescente librando solo sus propias batallas, construyendo una vida de sombras... Entre los 18 ó 19 años, en plena efervescencia de la música disco, el ruido, las discotecas, Sergio sólo intenta acoplarse al ambiente de su época de juventud; no bebía alcohol, ya no disfrutaba bailar, permanecía distante, callado, observando, analizando, queriendo escapar las más allá de las veces de una reunión, permaneciendo por compromiso", según me confesó.

Y Sergio expresa: "Es que encontraba grotescas muchas actitudes que la gente consideraba normales".

Comenta Claudia que "en aparienecia, un chavo, interiormente, un adulto aturdido por la responsabilidad de ayudar al sustento familiar a partir de los catorce años (dio clases de música en colegios particulares, fue integrante de una rondalla, acompañante pianista en clases de danza, en restaurantes). Puede decirse que entre la preparatoria, la universidad y los últimos años como estudiante del Conservatorio Nacional de Música no tuvo tiempo, humor, ni interés para cambiar aquellas actitudes reflexivas, interiorizadas, aisladas, de ninguna comunicación que no fuera de tipo profesional".

Las pulsiones sexuales de la infancia, durante la adolescencia se mantuvieron "mortalmente reprimidas", relata Sergio; asegura no haber solicitado nunca los servicios de una prostituta, nunca haber visitado un club nocturno en calidad de espectador (sólo como músico o director de orquesta), informa Claudia.

Era entonces, un hombre incapaz de tomar la iniciativa con una mujer en plan amoroso, su escape era cualquier actividad artística, lo cual lo llevó a convertirse en un presunto violador y corruptor de menores.

EL HERMANO INCOMODO (LE LLAMA CLAUDIA DE ICAZA)

En Coatzacoalcos, Veracruz, de donde son originarios los hermanos Andrade, consideraban a Eduardo Andrade un "cerebrito, alrededor de la segunda mitad de la década de los cincuenta. Cuando Sergio nació (siete años después que el senador) las comparaciones y rivalidades entre los hermanos comenzó a definir la relación que mantendrían en el futuro.

"La opinión que Sergio tiene de sí mismo, al menos del hombre que empezó a despuntar como músico, me la dejó ver en uno de sus escritos tal como si estuviera viéndose al espejo, quiero pensar que con la idea de plantearse y plantearme lo que yo aún no estaba en condiciones de comprender sobre su ambigüedad".

Y precisamente las declaraciones escasas de su hermano, en torno al caso, fue uno de los principales detonantes para que la opinión pública terminara de creer y de odiar a Sergio, según la perspectiva de Claudia de Icaza.

"Fue la actitud indiferente de su hermano Eduardo Andrade. Evitó por todos los medios ser entrevistado, y en cuanto dejó ver su postura lo hizo de manera escueta y sin comprometerse: "Si mi hermano tiene que pagar algo, que lo pague".

No había ayuda fraternal ni de manera discreta, deduce la autora.

Eduardo le dio la entrevista a Patricia Chapoy, productora de programas de TV Azteca, una de las principales detractoras del exproductor.

Y Sergio comenta: "Sobre Eduardo, me duele decirlo, es mi único hermano y, pues sí, estoy enterado de lo que ha dicho, y yo soy el más asombrado al ver lo que no ha querido hacer por mí. Eduardo puso intereses y miedo por encima de la lealtad familiar y amor fraternal. Peor aún, por encima de la verdad y la justicia, por encima de la humanidad y el agradecimiento, vendiendo al hermano como Judas, y lo negó como Pedro y los otros cobardes, y lo abandonó como el pueblo judío, y se lavó las manos como Pilatos.

"Él pensó que así ganaría más políticamente o perdería menos ¿Qué quieres que te diga? Yo creo que al no poner los valores más profundos y sólidos por encima de todos, acabó perdiendo más, no sólo políticamente. ¿Quién lo habría criticado por defender abiertamente a su hermano? El tiempo y Dios (en quien no cree, es ateo convicto y declarado) se lo demostrarán y cobrarán.

"Pienso que su deseo obsesivo por llegar hasta arriba en la política, a lo cual siempre subordinó todo, relaciones y sentimientos, y su miedo a posibles consecuencias, lo llevaron a dudar de mí, cuando está más que claro que la señora y el señor Yapor sabían dónde estaba su hija".

Señala Sergio a Claudia una presunta prueba a su favor: "¿Sabías que Guillermo Márquez dejó trabajar en TV Azteca poco antes de ir a Chihuahua para trabajar al lado del gobernador como subprocurador y convertirse en el impulsor de la denuncia de los Yapor? ¿Sabías que Karina habló con su mamá desde Araruma, estado de Río de Janeiro, el 10 de mayo de 1999? Aún así, óyelo bien, Claudia, ellos mantuvieron la denuncia, que ya por otra parte, y tú lo sabes, rendía titulares y reportajes continuos con la Chapoy y los inventos de Laura Suárez y Aurora Valle".

Dolido por la respuesta de su hermano y la falta de apoyo lo lleva a expresar: "Mi hermano sólo intercedió por mí muy al principio, queriendo hacerlo a su manera, agilizando los trámites para llevarme a México. Cuando le reclamé su falta de apoyo ¿sabes lo que me respondió? 'Al rato hasta a mí me van a estar tirando, y en vez de ayudarte, nos vamos a hundir los dos. A mí no me conviene ayudarte así, nos perjudicaría más y de nada serviría'. Ya no me molesta que me preguntes, me duele recordar y mucho. "Increíble, Claudia, ¡pero cierto¡ Tú no sabes lo que yo he aprendido sobre la humanidad, fraternidad, solidaridad, lealtad, veracidad, falsedad, conveniencia, intereses, todos estos años. No podrías entender mi decepción, mi dolor, mi soledad".

Incluye en el libro la publicación de varias notas de El Heraldo de Chihuahua y en este caso, con fecha martes 13 de febrero del año 2001, en donde se muestra la imagen de Karina Yapor, su mamá y su hermano, acompañando a Guillermo Márquez Lizalde en Delicias, en una reunión del entonces precandidato del PRI a la alcaldía de Delicias.

REVELA SUS ESTRATEGIAS PARA CONQUISTAR

"Lo que quiero expresarte es que en el fondo de mí, en el centro de mis ser, independientemente de esa timidez de la que te hablo, patente a partir de la adolescencia y sobre la relación con las mujeres, en lo más íntimo siempre tuve una seguridad muy grande, una confianza en mí mismo excepcional, una fuerza y un empuje que me caracterizaba en todo lo que emprendía. Podía no tener ánimo o valor para acercarme a una chica que me gustara, invitarla a salir o platicar, pero en todo lo demás que tuviera que ver con mi trabajo, mi profesión, trasmitía confianza, seguridad, fuerza, energía y capacidad...

Tal vez mejor que muchos en algunos aspectos y discúlpame, Claudia, pero no atribuyo mi éxito con las mujeres al poder que pude haber conseguido en el medio artístico, no lo tuve en tiempos de pobreza y aún así, ellas se me aproximaban. Lo que no quiere decir, por supuesto, que cuando tuve poder, éxito y dinero, esto no hubiera influido en una buena cantidad de mujeres.

"¿Sabes? No siempre estuve tan feo como ahora, algunas destacaban mis ojos, mis labios, mis manos y, discúlpame una vez más si te parezco pretencioso, les gustaban mis 'pompas' y algunas más aventadas se atrevían a comentar sobre el tamaño de mi pene. A decir de muchas, incluso las que ahora me acusan, soy un magnífico amante y te lo digo basándome en su actitud cuando estuvieron conmigo pues, aunque no lo creas, suelo ser tierno, romántico.

"Para mí, un amanecer, un atardecer, el vuelo de un pájaro, un paisaje, valen más que un carro deportivo, ropa de marca, lociones, zapatos. De veras, no es un spot comercial ni una apología de mis atractivos, es la verdad. De otra manera ¿cómo te explicas que se haya dado esa situación con tantas y que ellas se hayan acercado a mí sin yo tomar la iniciativa abierta?".

Su estrategia: "Es como si existieran tres tipos de vendedores. Los tres van al mismo pueblo a ofrecer su mercancía (vasijas) y mientras el primero de ellos va, toca la puerta de las casas, acosa a las señoras, las persigue, les canta, les habla con tal de conseguir su propósito, al segundo le da por alardear de las cualidades de su mercancía, asegurando ofrecer el mejor producto; el tercero (Sergio) está consciente y sabe que su producto es el de mejor calidad, que no sólo tienen las mejores vasijas para ofrecer sino tejidos fabulosos, mercancías diferentes y aún así, no es abierto, agresivo, no puede, no se le da acosar o presionar a sus clientes. Es tímido, pero a la vez sabe que es el mejor y que su sistema le funciona por alguna razón a la perfección. Llega e instala su taller sin alardes, exhibe sin gritos lo que ofrece y, curiosamente, las mujers se le acercan, lo buscan, le preguntan y le compran, no digo más que a los otros, pero sí de una manera más razonable y satisfactoria para lo que él es, para como él desea, siente y pretende, y a veces, mucho mejor de lo que él esperaba.

"Lo que significa: haz lo tuyo, hazlo bien, concéntrate y despreocúpate si vendes mucho o poco; siendo así, nunca dejarán de buscarlo, comprarle y hasta insistirle y rogarle por su producto. No debemos olvidar, que antes de la mala publicidad, del colapso de mercado y de los ataques provocadores de devoluciones y quejas a la Procuraduría del Consumidor, nadie se quejaba y seguían comprando y buscando al vendedor campechanamente, felices de la vida, mujeres en distintas edades".

Y asegura Claudia señalando relatos de gente allegada a Sergio laboralmente: "no las miraba, ni las piropeaba, parecía mudo y ciego, no se permitía ni siquiera hacer un comentario jocoso... 'Muy extraño el Andrade', señaló con burla uno de ellos. Sin encajar en el típico molde de Casanova, en su etapa de los veinte, muchas querían con él y me refirió a mujeres de edad apropiada. Aún no llegaba su época obsesiva a reclutar en su haber amoroso chicas con la imagen cándida, virginal que podía proyectar sólo una adolescente".

Una de sus primeras experiencias sexuales, siendo un joven de 19 años en edad de merecer, estudiante del Conservatorio, aplicado, serio, callado, ocurre cuando es abordado por una compañera de estudios de 18 años, vecina de la misma colonia donde vive y con quien regresan juntos a casa, la cual -dicen - luego de invitarlo a que la visite y presentarle a su hermana, éste termina formando con ellas un triángulo amoroso sin sentirse lo suficientemente atraído.

Años después, siendo ya un profesional de la música, al contactar con una mujer que aspiraba a ser cantante, según cuenta Claudia una anécdota que le platicaron, su prototipo ideal; pero dada su timidez, ella es quien decide tomar la inciativa. Ocurre una tarde en que al despedirse del productor y de los ingenieros de sonido del estudio donde grababa, ésta logra acercársele al oído, pidiéndole que la llame por teléfono. Se comunicó con ella, acabaron en la cama cuantas veces pudieron, mientras los cachó su marido.

"Aparece en su lista la mamá de una niña participante del festival Juguemos a Cantar, con la cual terminó pasando las noches en su casa de Viveros de las Lomas. Casanova en acción, le consta a un ingeniero de nombre Toño, quien presenció las insinuaciones que le hiciera abiertamente una corista de la disquera Mussart. Acabó saliendo con ella, lo mismo con la otra amiga que la acompañaba haciendo coros y dos que tres secretarisas de CBS y Peerless".

Con Guadalupe Casillas, su primera esposa, ella se prestaba a cargarle las partituras, le decía si lo acompañaba al carro, lo visitaba en la oficina de Satélite, le ayudaba a curarlo de una enfermedad, se quedaba en su casa.

Y Sergio va más allá: "Aunque te suene cínico de mi parte o te moleste, incluso, en tu carácter feminista lo que voy a decir es la pura verdad, y discúlpame, dices que la mayoría de los hombres dan rienda suelta a sus antojos de macho sin medir consecuencias. Yo te pregunto ¿las mujeres no?, ¿las mujeres no dan rienda suelta a sus antojos de hembra? En mi caso, sé que más que dar rienda suelta a los antojos, fue aceptar, realizar y satisfacer, dar cabida a lo que buscaban ellas, aunque acabaron coincidiendo con lo que yo también buscaba. El mundo ha cambiado, Claudia, la posición y expectativas de la mujer, sus actitudes e intenciones también. Lo sabes, lo saben todas, incluidas las que tú denominas como 'las niñas'. ¿Por qué la gente se niega a verlo". Me duela más, porque creo que es muy cierto lo que me dices: "Andrade es un niño de pecho", junto a las monadas de muchos otros productores que tú y muchos periodistas conocen. ¿Es justo entonces que yo sea el sacrificado, el expuesto, el linchado, el ejemplo del pecado, del exceso, el chivo expiatorio al que todos ven desangrarse tan tranquilos mientras sonríen y ven hacia otro lado cómo gira el mundo con todos sus vicios y vitudes?

Incluso, Claudia comenta: "No me consta, ni esoy en condiciones de avalar la manera en que ocurrieron los encuentros amorosos de Andrade y, aun con mis reservas sobre este asunto, hubo fuentes que me confirmaron algunos de estos pasajes sin atreverse a mencionar los nombres de las involucradas. Sin pretender salir en su defensa, hay algo que avalo de lo que me dijo.

"En el medio del espectáculo existen historias verdaderas de productores sórdidos y más torcidos que él, como pudimos comprobar de todo lo que se desprende del polémico libro escrito por Judith Chávez, más conocida como Ga-Bí (ex de Sergio Andrade, estrella en la década de los setenta), denunciante del lenocinio en pleno de los poderosos y sus estrellas bajo el título 'Como Carne de Cañón', en donde sólo revela sus experienias vividas con Andrade, da santo y seña de lo ocurrido a su persona, siendo una jovencita, a manos de ciertos personajes de la farándula...Lo que se sabe de ellos pero no se dice, se cuenta, pero en voz baja, se los achacan a unos y se los tapan otros".

Una recopilacion de Parks Productions USA y Ga-Bí ©

 

Publicitate con el:  Directorio de Medios de Comunicacion 

Advertise with the  Media & Communications Directory  

Deseas retirarte de la lista?  Click aqui 

Wish to unsubscribe?  Click here