Sergio Andrade fue un niño genio, no sólo su
desarrollo intelectual fue precoz, también su desarrollo
fisiológico, psicológico y emocional, ya que a los siete años
jugueteaba sexualmente con su prima que tenía trece.
Esa condición del exproductor, así como el trato frío
y exigente que recibía de su madre, según comentó él
mismo a Claudia de Icaza en su publicación reciente "Amarga
seducción, la verdadera historia de Sergio Andrade y sus
caperucitas", la presencia y ausencias de un padre
alcohólico, marcaron la infancia consecuentemente la vida
de Andrade, quien vivió con carencias económicas en su niñez.
La situación llevó a un psicólogo, amigo de su mamá,
a advertirle los pros y los contras de haber parido prácticamente
a un geniecito, "el manejo de un chico así es de
cuidado, podría llegar a tener problemas de comunicación,
identificación, socialización y adaptación".
"Yo siempre fui alumno muy aplicado, un niño de
diez de calificación; llegar con un nueve en mi boleta
desataba la ira de mis padres, volaban platos, sillas por
toda la casa", explica Sergio a Claudia.
Respecto a su hermano, el senador Eduardo Andrade Sánchez,
externa su decepción, porque consideraba que haría todo
por apoyarlo y según su opinión, pudo más el miedo y su
trabajo que su sangre.
Y es que desde pequeños existió esa rivalidad, porque
los dos fueron niños con coeficiente intelectual muy
elevado. El senador es siete años mayor que Sergio y cuando
éste nació, aquél vio en su hermano un enemigo.
Claudia de Icaza muestra a Sergio como un lobo feroz
moderno y le da las características de "un personaje
ávido de placer, inmerso en el vacío, corruptor de menores,
padre de decenas de niños, organizador de orgías sin
precedentes, vampiro que se nutre de frágiles jovencitas";
a las jóvenes que pertenecieron al clan las denomina
caperucitas, ya que "sus descuidados padres las han
abandonado a su suerte, el lobo las despoja de las capas
rojas para ultrajarlas...se juntaron el hambre y las ganas
de comer", reitera una y otra vez.
Cuestiona la periodista de espectáculos: "¿Quién
alimentó al monstruo depredador? ¿quién lo mantuvo
vivo?...Hubo negligencia por parte de los padres" (de
las jóvenes que integraron el clan).
En doce capítulos relata cómo fue y ha sido la vida de
Andrade, da a conocer que la mamá de ésta, doña Justina,
espera justicia de las autoridades chihuahuenses, ya que
reconoce que su hijo no es un santo, pero no está de
acuerdo con el trato que se le ha dado en los medios, como
uno de los peores criminales.
La información que dio a conocer la recabó durante tres
años y pricipalmente presenta diálogos con Sergio Andrade
realizado por internet, por el correo de conocidos de
Sergio, como Silvia Beeg, amiga del exrepresentante artístico,
uno de los mejors productores musicales y más solicitados
del país, de los más admirados.
UNA INFANCIA QUE LO MARCO
Doña Justina era una mamá de un genio y en esa época
no había tanta información y apoyo como ahora para esos
menores, ella carecía de capacidad de afrontar el manejo de
un chico con un coeficiente intelectual fuera de los parámetros
normales, así como los otros aspectos, según aporta De
Icaza.
Comenta que fue un alumno "atiborrado de premios,
primeros lugares en concursos, vestido siempre de un blanco
pulcrísimo, que estaba obligado a conservar hasta llegar a
casa, donde doña Justina daba órdenes de general".
Comenta Sergio: "Yo siempre fui un alumno muy
aplicado, un niño de diez de calificación; llegar con un
nueve en mi boleta desataba la ira de mis padres, volaban
platos, sillas por toda la casa. Esa actitud fría y
desaprobatoria de los dos me lastimó mucho; en ese sentido
mi madre no era conciliadora sino tajante y dura en sus
decisiones: 'Aquí tienes casa y comida, tu única obligación
es traer un diez de calificación, y si no lo entiendes,
pero para tí'".
La autora da a conocer que Sergio a los tres años de
edad ya declamaba compelta "La raza de bronce" de
Amado Nervo; a los ocho jugaba ajedrez, a los once
desarrollaba experimentos ayudado por libros de química de
nivel preparatoria; a los trece se dedicó a estudiar los
principios de la óptica con lentes viejos, con los que
contruía sus propios telescopios.
"Esta situación llevó a un psicólogo, amigo de su
mamá, advertirle los pros y los contras de haber parido prácticamente
a un geniecito. 'El manejo de un chico así es de cuidado,
podría llegar a tener problemas de comunicación,
identificación, socialización y adaptación' como para
haber ocurrido, convirtiéndose en un problema en manos de
una madre incapaz de afrontar una situación de esta
naturaleza".
¿COMO REACCIONA SU MAMA ANTE LA SITUACION DE SU HIJO?
La señora Justina, recuerda Claudia, fue representada en
un programa de espectáculos "bajo el mismo matiz
siniestro que rodeaba a su hijo en el momento en que se
desató el escándalo. Siempre hermética, ocultando su
postura errática, esa imagen transmitida por una televisora
confundió", asegura.
Para obtener fotografías e ilustrar la niñez de Sergio,
Claudia de Icaza dialogó con la señora Sánchez y comparte:
"La supuse cortante, inaccesible a cualquier diálogo
conmigo, máxime siendo periodista. Nada más lejano. La
primera sonrisa en su rostro apareció en cuanto me mostró
las fotos de Sergio a la edad de cinco o seis años
disfrazado de vaquero...igual y esa educación victoriana
empleada por sus padres le hizo ver su infancia bajo otra óptica
(a Sergio), sin que hubiera sido necesariamente así.
Reservada, platicó conmigo por espacio de veinte minutos
que debí aprovechar para abundar en su sentir y parecer
sobre la crítica situación de su hijo. Me sorprendió al
decirme:
"Yo jamás he dicho que mi hijo sea un santo, en lo
que no estoy de aucerdo es en la forma en que se le ha
tratado, como si fuera el peor de los criminales. Sólo
espero que las autoridades hagan su trabajo con justicia...
No pido más que eso ¿sabe señorita? Me gustaría hablar
con los periodistas como estoy hablando con usted, me han
buscado, pero quiero que entiendan que ya no tengo edad para
defenderme de preguntas capciosas que no estoy en
posibilidades de responder".
- ¿Hace cuánto tiempo que no veía a Sergio?
"Un poco más de cuatro años".
- ¿Cómo lo vio ahora que estuvo en Chihuahua?
"Yo lo vi bien, lo importante es que lo vi, ya había
perdido la esperanza de hacerlo".
- ¿Tiene contacto con alguno de sus nietos?
"Con el mayor que ya tiene 29 años y con Sofía".
Y se soltó platicando de ellos como cualquier abuela que
se refiere a sus nietos en tono cariñoso, detallando tal o
cual cosa, sintiéndose orgullosa, así como abierta y
atenta a la opinión que le externé sobre Sergio, señalándole
además los errores en los que pensaba había incurrido,
incluído el delito de estupro presuntamente cometido contra
Karina.
Me escuchó en silencio y sé que comprendió mi postura
como periodista y lo que en mí estaba aportar con relación
a la historia que fue planteada en un principio. Sin que
haya sido propiamente una entrevista (porque no lo fue) lo
que traté como ella me dejó claras muchas cosas. La más
importante: asume que su hijo no es ningún santo, pero pide
un trato justo y una sentencia pegada a derecho; su pronta
libertad para poder encargarse de la manutención de tantos
hijos; y que su talento como músico no llegue a truncarse
por este difícil episodio de su vida por los errores
cometidos.
Llana, franca, abierta, sin recelos al exponérmelo,
mostrando apenas una leve esperanza, sin dejar de imprimir
un tono cálido en sus palabras como toda madre al referirse
a quien un día parió y sin imaginarlo en un futuro
satanizado por medio mundo.
Personas allegadas al entorno familiar de los Andrade,
comentaron a Claudia que lo recuerdan como un niño sin el
menor problema, siempre bajo el cuidado escrupuloso de la
mamá, y una compañera de estudios en la infancia le comentó:
"Me acuerdo de él y de su mamá, porque vivíamos
en la colonia Clavería; siempre andaban juntos, esperando
el camión que los dejaba a las puertas de la escuela. Como
nosotros sí teníamos carro, las veces que podíamos les dábamos
un aventón. Sergio era un niño gordito, muy callado, igual
que su mamá, pero sí, muy educados y muy propios".
LA ADOLESCENCIA DE SERGIO
La óptica de Andrade con relación a diferentes etapas
de su vida, impacta por la agudeza con que revela ciertas
características personales, considera la autora del libro.
Sergio le revela: "Hasta antes de mi adolescencia
fui un niño hablador, noviero, bailador de twist y rock...Por
alguna misteriosa razón, justo al llegar a la adolescencia
me volví absolutamente retraído, callado, atormentado con
la idea de una muerte prematura. Tímido, incapaz de
comunicarme abiertamente con el sexo opuesto, inseguro de mi
atractivo físico, penoso y más que nunca solitario..."
Asume De Icaza que fue "un adolescente librando solo
sus propias batallas, construyendo una vida de sombras...
Entre los 18 ó 19 años, en plena efervescencia de la música
disco, el ruido, las discotecas, Sergio sólo intenta
acoplarse al ambiente de su época de juventud; no bebía
alcohol, ya no disfrutaba bailar, permanecía distante,
callado, observando, analizando, queriendo escapar las más
allá de las veces de una reunión, permaneciendo por
compromiso", según me confesó.
Y Sergio expresa: "Es que encontraba grotescas
muchas actitudes que la gente consideraba normales".
Comenta Claudia que "en aparienecia, un chavo,
interiormente, un adulto aturdido por la responsabilidad de
ayudar al sustento familiar a partir de los catorce años (dio
clases de música en colegios particulares, fue integrante
de una rondalla, acompañante pianista en clases de danza,
en restaurantes). Puede decirse que entre la preparatoria,
la universidad y los últimos años como estudiante del
Conservatorio Nacional de Música no tuvo tiempo, humor, ni
interés para cambiar aquellas actitudes reflexivas,
interiorizadas, aisladas, de ninguna comunicación que no
fuera de tipo profesional".
Las pulsiones sexuales de la infancia, durante la
adolescencia se mantuvieron "mortalmente reprimidas",
relata Sergio; asegura no haber solicitado nunca los
servicios de una prostituta, nunca haber visitado un club
nocturno en calidad de espectador (sólo como músico o
director de orquesta), informa Claudia.
Era entonces, un hombre incapaz de tomar la iniciativa
con una mujer en plan amoroso, su escape era cualquier
actividad artística, lo cual lo llevó a convertirse en un
presunto violador y corruptor de menores.
EL HERMANO INCOMODO (LE LLAMA CLAUDIA DE ICAZA)
En Coatzacoalcos, Veracruz, de donde son originarios los
hermanos Andrade, consideraban a Eduardo Andrade un "cerebrito,
alrededor de la segunda mitad de la década de los cincuenta.
Cuando Sergio nació (siete años después que el senador)
las comparaciones y rivalidades entre los hermanos comenzó
a definir la relación que mantendrían en el futuro.
"La opinión que Sergio tiene de sí mismo, al menos
del hombre que empezó a despuntar como músico, me la dejó
ver en uno de sus escritos tal como si estuviera viéndose
al espejo, quiero pensar que con la idea de plantearse y
plantearme lo que yo aún no estaba en condiciones de
comprender sobre su ambigüedad".
Y precisamente las declaraciones escasas de su hermano,
en torno al caso, fue uno de los principales detonantes para
que la opinión pública terminara de creer y de odiar a
Sergio, según la perspectiva de Claudia de Icaza.
"Fue la actitud indiferente de su hermano Eduardo
Andrade. Evitó por todos los medios ser entrevistado, y en
cuanto dejó ver su postura lo hizo de manera escueta y sin
comprometerse: "Si mi hermano tiene que pagar algo, que
lo pague".
No había ayuda fraternal ni de manera discreta, deduce
la autora.
Eduardo le dio la entrevista a Patricia Chapoy,
productora de programas de TV Azteca, una de las principales
detractoras del exproductor.
Y Sergio comenta: "Sobre Eduardo, me duele decirlo,
es mi único hermano y, pues sí, estoy enterado de lo que
ha dicho, y yo soy el más asombrado al ver lo que no ha
querido hacer por mí. Eduardo puso intereses y miedo por
encima de la lealtad familiar y amor fraternal. Peor aún,
por encima de la verdad y la justicia, por encima de la
humanidad y el agradecimiento, vendiendo al hermano como
Judas, y lo negó como Pedro y los otros cobardes, y lo
abandonó como el pueblo judío, y se lavó las manos como
Pilatos.
"Él pensó que así ganaría más políticamente o
perdería menos ¿Qué quieres que te diga? Yo creo que al
no poner los valores más profundos y sólidos por encima de
todos, acabó perdiendo más, no sólo políticamente. ¿Quién
lo habría criticado por defender abiertamente a su hermano?
El tiempo y Dios (en quien no cree, es ateo convicto y
declarado) se lo demostrarán y cobrarán.
"Pienso que su deseo obsesivo por llegar hasta
arriba en la política, a lo cual siempre subordinó todo,
relaciones y sentimientos, y su miedo a posibles
consecuencias, lo llevaron a dudar de mí, cuando está más
que claro que la señora y el señor Yapor sabían dónde
estaba su hija".
Señala Sergio a Claudia una presunta prueba a su favor:
"¿Sabías que Guillermo Márquez dejó trabajar en TV
Azteca poco antes de ir a Chihuahua para trabajar al lado
del gobernador como subprocurador y convertirse en el
impulsor de la denuncia de los Yapor? ¿Sabías que Karina
habló con su mamá desde Araruma, estado de Río de
Janeiro, el 10 de mayo de 1999? Aún así, óyelo bien,
Claudia, ellos mantuvieron la denuncia, que ya por otra
parte, y tú lo sabes, rendía titulares y reportajes
continuos con la Chapoy y los inventos de Laura Suárez y
Aurora Valle".
Dolido por la respuesta de su hermano y la falta de apoyo
lo lleva a expresar: "Mi hermano sólo intercedió por
mí muy al principio, queriendo hacerlo a su manera,
agilizando los trámites para llevarme a México. Cuando le
reclamé su falta de apoyo ¿sabes lo que me respondió? 'Al
rato hasta a mí me van a estar tirando, y en vez de
ayudarte, nos vamos a hundir los dos. A mí no me conviene
ayudarte así, nos perjudicaría más y de nada serviría'.
Ya no me molesta que me preguntes, me duele recordar y
mucho. "Increíble, Claudia, ¡pero cierto¡ Tú no
sabes lo que yo he aprendido sobre la humanidad, fraternidad,
solidaridad, lealtad, veracidad, falsedad, conveniencia,
intereses, todos estos años. No podrías entender mi
decepción, mi dolor, mi soledad".
Incluye en el libro la publicación de varias notas de El
Heraldo de Chihuahua y en este caso, con fecha martes 13 de
febrero del año 2001, en donde se muestra la imagen de
Karina Yapor, su mamá y su hermano, acompañando a
Guillermo Márquez Lizalde en Delicias, en una reunión del
entonces precandidato del PRI a la alcaldía de Delicias.
REVELA SUS ESTRATEGIAS PARA CONQUISTAR
"Lo que quiero expresarte es que en el fondo de mí,
en el centro de mis ser, independientemente de esa timidez
de la que te hablo, patente a partir de la adolescencia y
sobre la relación con las mujeres, en lo más íntimo
siempre tuve una seguridad muy grande, una confianza en mí
mismo excepcional, una fuerza y un empuje que me
caracterizaba en todo lo que emprendía. Podía no tener ánimo
o valor para acercarme a una chica que me gustara, invitarla
a salir o platicar, pero en todo lo demás que tuviera que
ver con mi trabajo, mi profesión, trasmitía confianza,
seguridad, fuerza, energía y capacidad...
Tal vez mejor que muchos en algunos aspectos y discúlpame,
Claudia, pero no atribuyo mi éxito con las mujeres al poder
que pude haber conseguido en el medio artístico, no lo tuve
en tiempos de pobreza y aún así, ellas se me aproximaban.
Lo que no quiere decir, por supuesto, que cuando tuve poder,
éxito y dinero, esto no hubiera influido en una buena
cantidad de mujeres.
"¿Sabes? No siempre estuve tan feo como ahora,
algunas destacaban mis ojos, mis labios, mis manos y, discúlpame
una vez más si te parezco pretencioso, les gustaban mis 'pompas'
y algunas más aventadas se atrevían a comentar sobre el
tamaño de mi pene. A decir de muchas, incluso las que ahora
me acusan, soy un magnífico amante y te lo digo basándome
en su actitud cuando estuvieron conmigo pues, aunque no lo
creas, suelo ser tierno, romántico.
"Para mí, un amanecer, un atardecer, el vuelo de un
pájaro, un paisaje, valen más que un carro deportivo, ropa
de marca, lociones, zapatos. De veras, no es un spot
comercial ni una apología de mis atractivos, es la verdad.
De otra manera ¿cómo te explicas que se haya dado esa
situación con tantas y que ellas se hayan acercado a mí
sin yo tomar la iniciativa abierta?".
Su estrategia: "Es como si existieran tres tipos de
vendedores. Los tres van al mismo pueblo a ofrecer su
mercancía (vasijas) y mientras el primero de ellos va, toca
la puerta de las casas, acosa a las señoras, las persigue,
les canta, les habla con tal de conseguir su propósito, al
segundo le da por alardear de las cualidades de su mercancía,
asegurando ofrecer el mejor producto; el tercero (Sergio)
está consciente y sabe que su producto es el de mejor
calidad, que no sólo tienen las mejores vasijas para
ofrecer sino tejidos fabulosos, mercancías diferentes y aún
así, no es abierto, agresivo, no puede, no se le da acosar
o presionar a sus clientes. Es tímido, pero a la vez sabe
que es el mejor y que su sistema le funciona por alguna razón
a la perfección. Llega e instala su taller sin alardes,
exhibe sin gritos lo que ofrece y, curiosamente, las mujers
se le acercan, lo buscan, le preguntan y le compran, no digo
más que a los otros, pero sí de una manera más razonable
y satisfactoria para lo que él es, para como él desea,
siente y pretende, y a veces, mucho mejor de lo que él
esperaba.
"Lo que significa: haz lo tuyo, hazlo bien, concéntrate
y despreocúpate si vendes mucho o poco; siendo así, nunca
dejarán de buscarlo, comprarle y hasta insistirle y rogarle
por su producto. No debemos olvidar, que antes de la mala
publicidad, del colapso de mercado y de los ataques
provocadores de devoluciones y quejas a la Procuraduría del
Consumidor, nadie se quejaba y seguían comprando y buscando
al vendedor campechanamente, felices de la vida, mujeres en
distintas edades".
Y asegura Claudia señalando relatos de gente allegada a
Sergio laboralmente: "no las miraba, ni las piropeaba,
parecía mudo y ciego, no se permitía ni siquiera hacer un
comentario jocoso... 'Muy extraño el Andrade', señaló con
burla uno de ellos. Sin encajar en el típico molde de
Casanova, en su etapa de los veinte, muchas querían con él
y me refirió a mujeres de edad apropiada. Aún no llegaba
su época obsesiva a reclutar en su haber amoroso chicas con
la imagen cándida, virginal que podía proyectar sólo una
adolescente".
Una de sus primeras experiencias sexuales, siendo un
joven de 19 años en edad de merecer, estudiante del
Conservatorio, aplicado, serio, callado, ocurre cuando es
abordado por una compañera de estudios de 18 años, vecina
de la misma colonia donde vive y con quien regresan juntos a
casa, la cual -dicen - luego de invitarlo a que la visite y
presentarle a su hermana, éste termina formando con ellas
un triángulo amoroso sin sentirse lo suficientemente atraído.
Años después, siendo ya un profesional de la música,
al contactar con una mujer que aspiraba a ser cantante, según
cuenta Claudia una anécdota que le platicaron, su prototipo
ideal; pero dada su timidez, ella es quien decide tomar la
inciativa. Ocurre una tarde en que al despedirse del
productor y de los ingenieros de sonido del estudio donde
grababa, ésta logra acercársele al oído, pidiéndole que
la llame por teléfono. Se comunicó con ella, acabaron en
la cama cuantas veces pudieron, mientras los cachó su
marido.
"Aparece en su lista la mamá de una niña
participante del festival Juguemos a Cantar, con la cual
terminó pasando las noches en su casa de Viveros de las
Lomas. Casanova en acción, le consta a un ingeniero de
nombre Toño, quien presenció las insinuaciones que le
hiciera abiertamente una corista de la disquera Mussart.
Acabó saliendo con ella, lo mismo con la otra amiga que la
acompañaba haciendo coros y dos que tres secretarisas de
CBS y Peerless".
Con Guadalupe Casillas, su primera esposa, ella se
prestaba a cargarle las partituras, le decía si lo acompañaba
al carro, lo visitaba en la oficina de Satélite, le ayudaba
a curarlo de una enfermedad, se quedaba en su casa.
Y Sergio va más allá: "Aunque te suene cínico de
mi parte o te moleste, incluso, en tu carácter feminista lo
que voy a decir es la pura verdad, y discúlpame, dices que
la mayoría de los hombres dan rienda suelta a sus antojos
de macho sin medir consecuencias. Yo te pregunto ¿las
mujeres no?, ¿las mujeres no dan rienda suelta a sus
antojos de hembra? En mi caso, sé que más que dar rienda
suelta a los antojos, fue aceptar, realizar y satisfacer,
dar cabida a lo que buscaban ellas, aunque acabaron
coincidiendo con lo que yo también buscaba. El mundo ha
cambiado, Claudia, la posición y expectativas de la mujer,
sus actitudes e intenciones también. Lo sabes, lo saben
todas, incluidas las que tú denominas como 'las niñas'. ¿Por
qué la gente se niega a verlo". Me duela más, porque
creo que es muy cierto lo que me dices: "Andrade es un
niño de pecho", junto a las monadas de muchos otros
productores que tú y muchos periodistas conocen. ¿Es justo
entonces que yo sea el sacrificado, el expuesto, el linchado,
el ejemplo del pecado, del exceso, el chivo expiatorio al
que todos ven desangrarse tan tranquilos mientras sonríen y
ven hacia otro lado cómo gira el mundo con todos sus vicios
y vitudes?
Incluso, Claudia comenta: "No me consta, ni esoy en
condiciones de avalar la manera en que ocurrieron los
encuentros amorosos de Andrade y, aun con mis reservas sobre
este asunto, hubo fuentes que me confirmaron algunos de
estos pasajes sin atreverse a mencionar los nombres de las
involucradas. Sin pretender salir en su defensa, hay algo
que avalo de lo que me dijo.
"En el medio del espectáculo existen historias
verdaderas de productores sórdidos y más torcidos que él,
como pudimos comprobar de todo lo que se desprende del polémico
libro escrito por Judith Chávez, más conocida como Ga-Bí
(ex de Sergio Andrade, estrella en la década de los setenta),
denunciante del lenocinio en pleno de los poderosos y sus
estrellas bajo el título 'Como Carne de Cañón', en donde
sólo revela sus experienias vividas con Andrade, da santo y
seña de lo ocurrido a su persona, siendo una jovencita, a
manos de ciertos personajes de la farándula...Lo que se
sabe de ellos pero no se dice, se cuenta, pero en voz baja,
se los achacan a unos y se los tapan otros".