Erika
P. Bucio
Para Sergio Andrade, ex representante de Gloria Trevi,
la literatura es un ancla que le permitió sobrevivir
a la cárcel.
"Era una lucha allá dentro por sobrevivir,
recordando las anclas que le permiten a uno amarrarse
a un punto de referencia, a una realidad que ya no está
ahí, para que no te arrastre mar adentro",
afirma en entrevista.
Lector de El Quijote, la poesía de Ramón López
Velarde y las aventuras de Verne y Salgari, Andrade
publica su poemario De lo Perdido, lo que Aparezca,
que incluye versos escritos durante los últimos tres
años, donde habla de la pérdida del amor, de la fe y
de la ilusión.
En 2002 publicó un primer libro, Revelaciones,
con poemas y cuentos eróticos escritos en prisión.
Andrade, nacido en Coatzacoalcos en 1955, dice
escribir de primera intención, sin hacer caso de la
crítica.
"No me preocupa, porque los críticos han
demostrado un inmenso talento para estar equivocados".
Tras su liberación, el 25 de abril de 2005, Andrade
reside en Chihuahua, donde da clases de música a los
presos del Centro de Readaptación Social y prepara la
grabación de un disco como cantautor, Las Cuentas
Claras, y un libro de prosa, Crónicas de la
Misma Historia, que aparecerá en noviembre.
De lo Perdido, lo que Aparezca se presenta mañana
a las 20:30 horas en el Museo de Arte de Zapopan, en
Jalisco.
¿Por qué dio el salto a la literatura?
Desde niño escribo. A los 6 años compuse mis
primeros poemas y a los 8, una novela, El Capitán
Hudson. Canalicé esa intención literaria a través
de las letras de canciones.
En la cárcel, la soledad, el aislamiento y la lejanía
te colocan en una situación de oscuridad física y
emocional tal, que si no haces el esfuerzo de sacar
luz del interior, no hay forma de sobrevivir. Ahí
encontré la calma para hacer obras literarias, pero
nunca con la intención de publicarlas.
¿Cambió su manera de escribir en la cárcel?
Mis primeros poemas de Revelaciones, hechos en
Brasilia, abarcan conceptos históricos y la cultura
universal, después se volvieron más íntimos,
hablaban de la existencia, la pérdida, del
desconsuelo. La soledad se fue haciendo más fuerte.
¿De dónde surgen sus tramas?
Desde niño he percibido la realidad de manera
diferente, todos tenemos algo más que los demás no
ven. Por eso me molesta que la gente invente y no
pueda ver por debajo de la punta del iceberg y sólo
vea la paja en el ojo ajeno.
¿Quién es ahora su musa?
No quiero eliminar el pasado en la medida que para mí
fue muy bonito. Por fortuna sigo teniendo en mi
interior muchas musas.
En un poema dice: "Me excito, luego existo",
¿qué le excita?
Me excita el cuerpo femenino, es una de las
manifestaciones más plenas de la grandeza de Dios, el
simbolismo de la posibilidad de dar frutos; y en términos
intelectuales, el conocimiento.
¿Qué límites trasgreden con su literatura?
Ninguno. Si alguien dice: 'está muy grueso', respondo
que en la literatura, hecha como ejercicio de la
imaginación y expresión de la interioridad, no hay
nada reprochable.
¿No le da temor que su biografía se imponga a su
literatura?
En la obra de cualquier artista, a pesar de que en su
momento elementos emocionales, tormentosos, por así
decirlo, dramáticos, turbios u obsesivos cobren una
importancia fundamental, con el tiempo acaban por
tener un valor anecdótico.
Sólo se puede juzgar a una persona en función de su
obra y sus acciones. Yo paso más horas escribiendo
que haciendo otras cosas.
¿Es consciente de que muchos lo leerán por morbo?
Imagino que sí... pero no está en mí decirlo.
¿Hasta qué punto su labor como escritor puede
ayudar a cambiar la percepción pública sobre su
persona?
No lo sé. Una de las cosas que más me satisface en
esta etapa de mi vida es ir por la calle y que la
gente se me acerque. No puedo ser mi propio juez, pero
es gratificante saber que el tiempo da una perspectiva
justa de las cosas. Por encima de cualquier otra
situación, he sido una persona trabajadora y creativa.
¿De qué vive ahora?
De las regalías de mi libro y de mis canciones,
aunque desde fines de los 90 no saco ninguna producción.
Doy recitales de poesía y música. Mi intención en
la vida ahora es hacer las cosas por el gusto de
hacerlas, de muy joven ya conocí el éxito.
¿Cómo imagina su futuro?
No me gusta mucho pensar a futuro. Ya me enseñó la
vida que ni los mejores planes tiene garantía de éxito.
Lo único que quiero es vivir intensamente. No somos
dueños del futuro.
De Gloria, ni hablar
A sus acusadores, dice Sergio Andrade, ya los ha
perdonado, pero "no olvida", y admite que aún
no consigue la serenidad suficiente para hablar de
Gloria Trevi.
"Está muy fresco en mí todavía todo lo que pasó,
hay un cúmulo de sentimientos contradictorios y está
tan reciente mi salida (de la cárcel) que todavía
hay muchas cosas que me provocan depresiones que nunca
pensé tener. No consigo la serenidad para hacer una
evaluación imparcial", sostiene.
En marzo de 2005, Andrade fue hallado culpable de los
delitos de rapto, violación agravada y corrupción de
menores en contra de Karina
Yapor, y
condenado a una pena de 7 años y diez meses de prisión.
El músico insiste en su inocencia, y aguarda el
resultado de la apelación presentada ante el Tribunal
Supremo de Justicia de Chihuahua.
"Estoy en paz, sé lo que hice y principalmente sé
lo que no hice".
De lo Perdido, lo que Aparezca
El libro reúne 57 poemas de Sergio Andrade. Aquí,
dos fragmentos:
"De lo Perdido, lo que Aparezca"
(Tres silogismos sobre la existencia de Dios y el
eterno retorno)
Yo olvidé mis angustias, mis miedos, mis presiones
el dolor de mis dedos, mis tristezas,
las preguntas de más de ¿dónde estoy?
¿qué hago aquí?
¿cómo llegué hasta aquí?
dejé de suponer mi ubicación,
la ubicación de ese paraje incierto;
y tuve una erección de dos segundos
tuve una erección incontrolable,
me dije:
"Tengo una erección, luego me excito;
me excito, luego existo."
Y continué avanzando más tranquilo
por el camino vecinal
sintiendo en mi interior la realidad
inobjetable ? para mí ?
de mi propia existencia.
Tomados del libro "De lo Perdido, lo que
Aparezca (Literalia, 2006).